Aceptando la hospitalidad de Madame La Marquise, Jordi Duró se mudó al apartamento de la calle Enric Granados y se llevó con él una parte de su universo personal. Por un lado, piezas creadas especialmente para cada habitación de este nuevo hogar; y por el otro, objetos fetiche que le acompañan desde hace años. Sus propuestas incluyeron distintas cubiertas rediseñadas de sus discos favoritos, una habitación para niños inspirada en los juegos de su hija o una colección de portadas-collage creadas a partir de papeles encontrados.